
Cuando mi madre, Kathleen, era muy joven, solamente tenía diez y ocho años, decidió a salir el sur de California por avión y fue a un lugar se llama “Paradíso.”
Kathleen llegó en Hawaii en los ochentas. Primero vivía con su mejor amigo en la Isla Grande. Trabajaba a un restaurante y atendía escuela a la universidad de Hawaii a Hilo. Kathleen era una mujer bonita. Era flaca con pelo largo y negro. Era trigueña porque iba a la playa mucho. Era ojos claros azules, y muchos hombres deseaban conocer Kathleen.
Kathleen conoció un novio, y juntos viajaron a Tahití. Después de unos pocos años, Kathleen se dio cuenta de que este hombre no era bueno, por eso, regresó a Hawaii donde ella conoció mi padre, Pedro.
Pedro, como sus hijos, era muy guapo. Era un hawaiano trigueño con pelo negro, y ojos cafés. Tenía una personalidad de otro mundo. Era siempre acogedor a todos. Muchas mujeres en Hawaii estaban enamoradas con mi padre, pero solamente uno robó su corazón, mi madre, Kathleen.
Kathleen conoció a Pedro en un restaurante. Kathleen estaba una camarera, y pedro estaba su jefe. Un día Pedro decidió a invitar Kathleen a surfear. Juntos, salieron a la playa un día bonito. Todo el día pasaron buen tiempo el mar, y cada persona aprendió mucho sobre el otra persona. Al fin del día, Pedro besó Kathleen en la mejilla. Después del beso famoso, estaban enamorados. Para dos años, salían y en agosto 1985, casaron.
Hoy, estar tan enamorado como el día conocieron. Viven en la Isla Grande juntos donde mi madre enseña los niños, y mi padre trabaja a un hotel.

